¿Sanar o Curar?

Sanar o Curar

Las palabras sanar y curar parecen similares, sin embargo presentan una diferencia desde la perspectiva de la medicina holística o integral. Al referirnos a curar estamos atendiendo los síntomas y signos del malestar o la enfermedad, en cambio sanar implica entrar en un proceso profundo donde no sólo se atienda lo físico, sino aquellos componentes que pueden estar influyendo en el aspecto psicológico-emocional y hasta el espiritual.

Un individuo es un ser complejo con millones de experiencias que se van grabando en el tiempo y que conforman a la larga la historia biográfica y la biológica. Cuando recibimos tratamientos en relación a la salud que contemplan la totalidad de la persona, es muy probable que los resultados sean más beneficiosos.

La medicina en los últimos años ha evolucionado y se ha fragmentado cada vez más por el exceso de especialidades médicas. Esto ha causado que se vayan dejando a veces partes importantes que deberían de ser consideradas: las emociones, las condiciones ambientales y sobre todo las experiencias que las personas viven.

Los médicos que atienden desde una perspectiva humana tienen más probabilidades de escuchar el cuerpo del paciente con detalles e información útil para el tratamiento. El éxito se da por varios factores: un correcto diagnóstico, un conocimiento pleno del problema, una atención humana y sensible y un acertado tratamiento.

 

Somos el Resultado de una Historia

Debemos recordar que todas las personas son el resultado de una historia. En ella se ha vivido entendiendo e interpretando cómo funciona la vida, a través de los vínculos emocionales, interpersonales, los sueños, y las diferentes áreas de la vida. Esto conforma el conjunto de creencias, pensamientos e ideas que nos permiten accionar en nuestra cotidianidad generando acciones. En gran parte de nuestra vida, somos formados para actuar, decir y pensar en función de modelos sociales (roles), pero pocas veces se nos enseña lo poderosa que es nuestra mente y cómo podríamos valernos de ella para construir más bienestar en nuestra día a día.

Es por esto que resulta difícil para la mayoría de las personas encontrar formas de aquietar la mente, disciplinarla y usarla en su propio beneficio. En la actualidad, existen un sinfín de prácticas como la meditación, visualización creativa, técnicas para manejar el estrés, Programación Neurolingüística, entre otras que ayudan a re-educar la mente y facilitar el proceso de sanación.

 

Recomendaciones para lograr una Vida Plena

1. Cuidar el cuerpo físico con una alimentación balanceada acorde a la edad y constitución física. Realizar ejercicios que favorezcan la flexibilidad, resistencia y buen funcionamiento orgánico.

2. Mantener pensamientos positivos y constructivos en todas las actividades que se realicen. Para ello es importante atender la sanación de los recuerdos del pasado y trabajar si es necesario en procesos de perdón.

3. Tratar de buscar el gozo y la alegría, re-dignificando la cotidianeidad en agradecimiento a la vida y a las experiencias que nos  permiten crecer y desarrollarnos.

4. Si hay aspectos emocionales, interpersonales ó laborales difíciles, buscar ayuda profesional. Puede ser un terapeuta, psicólogo, consejero espiritual u orientador familiar.

5. Haga su plan de día, y que éste forme parte de un cronograma donde se contemplen todos los aspectos importantes para usted. En este plan incluya su actividad laboral, tiempo de distracción, tiempo para compartir en familia, y tiempo suficiente para descansar.