Reiki, una Energía Transformadora

Reiki, una Energía Transformadora

Un Camino para Aprender

El Reiki no sólo constituye una forma de sanar. Es un método que permite impartir energía y colaborar en la recuperación y restauración de la salud. También un camino para encontrar sentido a la vida espiritual.

Quien inicia el camino del Reiki a través de sus diferentes niveles, comienza un viaje de exploración y autoconocimiento que  lleva a espacios ilimitados de descubrimiento sobre el propio ser.

Rei significa  la energía universal que está ensamblaba en el Ki la cual representa nuestra individualidad. Esto se amplía al contemplar nuestra existencia dentro de un marco más grande, el universo todo.

Cuando el Reiki entra en la vida del practicante, se inician eventos y/o experiencias que producen vivencias de transformación, una especie de limpieza natural.

La energía Reiki lleva el código sagrado divino de la fuente universal, y en ella están diseñadas todas las posibilidades para co-crear realidades en beneficio de la propia vida.

 

Un Camino para Crear Bienestar y Luz

A medida que el practicante toma conocimiento en los diferentes niveles sobre su propia capacidad creadora, el entorno personal va transformándose, redirigiendo sus intenciones hacia estados de pensamientos positivos que generan a su vez contextos de realización y trascendencia.

Practicar el Reiki, eleva los estados mentales, organiza la energía física, potencializando el funcionamiento de órganos y sistemas. Por consiguiente mantiene el estado de salud en tonos de bienestar a largo plazo. Cuando se está en contacto de manera consciente con la energía Reiki, los programas sagrados de bienestar grabados en nuestra biología, se activan y se establecen a nivel bioquímico, auto-regulaciones que permiten un mejor funcionamiento a todo nivel.

Por ejemplo, los pensamientos tienen una frecuencia vibratoria muy rápida. En cambio el cuerpo físico es más denso. Cuando sostenemos pensamientos negativos que dañan y desestructuran nuestro modelo paradigmático mental, el cuerpo físico recibe esas vibraciones y si son sostenidas a largo plazo van generando desestabilidad en forma de malestar. El Reiki, permite ir amortiguando esas contradicciones energéticas de manera natural y ayuda al restablecimiento de la normalidad vibratoria.

Dado que el Reiki es activado por un maestro en el practicante, a través de las iniciaciones, quedan grabadas de manera permanente en su campo energético y por lo tanto pueden ser activadas sólo con la intención de su pensamiento. Esto hace que el Reiki esté disponible en todo momento para ser utilizado.

Los niveles de desarrollo del Reiki posibilitan al reikista  actuar en la materia y el pensamiento por medio de los símbolos que le son dados cuando está listo para hacerse cargo de ellos. Los símbolos son llaves maestras que accesan a campos informados y en los cuales se pueden entrar para colocar la intención de amor y beneficio en la luz del propio reikista o del paciente con el que se trabaja, con una comunidad o el planeta todo.

 

El Poder del Reiki

El poder del Reiki es ilimitado porque  es movido por el amor y lleva intrínsecamente cincelados los códigos de la creación misma. Quien lo activa no hace más que unificarse a la Fuente de Vida que todo lo crea.

A pesar de haber sido revelado por el Dr. Mikao Usui hace más de 200 años, esta maravillosa forma de sanar, equilibrar, armonizar y alinear, ha sido regalada a la humanidad como un fruto listo para comer, hace mucho tiempo. Una forma simple, que no necesita de conocimiento previo, ni niveles académicos;  una forma que es parte de nuestro don de vida, está ahí a la altura de todos, porque el Reiki no hace distinción de raza, cultura, postura ideológica, o modelo mental, es una ofrenda que el creador ha colocado en un programa biológico y mental humano, para ser utilizado  en cualquier momento.

Es alentador  pensar que la sanación es intrínseca en el desequilibrio; que el desequilibrio puede ser una simple manifestación de la búsqueda de la verdad personal. Lamentablemente los humanos debemos exponernos a cientos de experiencias que socaban nuestro bienestar para terminar de aprender lecciones de baja o alta envergadura. El proceso de prueba y error se fortalece más y más, cuando olvidamos integrar los aprendizajes y nos exponemos a continuos desbalances sólo con el objetivo de ganarle a la vida y demostrar en un débil Ego que podemos con todo.

El Reiki también es un mayordomo de la Humildad. Nos obliga a abrir nuestro corazón, ante las situaciones en donde el control, la soberbia, el arrebato impulsivo quiere tener predominio en nuestras acciones. Reiki doblega con amor nuestra arrogancia del Ego y nos instala en un terreno donde el proceso de aprender se vuelve suave y contemplativo.

Quien fluye en la energía Reiki, está más cerca de Dios. Su ser está más integrado y su mirada hacia a vida es receptiva, humilde y de aceptación. Reiki es amor. Cuando el Reiki llega a la vida de las personas, exalta la condición humana en luz en todas sus expresiones.

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