La Importancia del Yo Psicológico

 El Yo Psicológico Positivo y su Propósito

En este momento, el ser humano enfrenta cambios constantes, presiones de diversos tipos, retos individuales y colectivos y varios otros factores que desafían su poder y capacidad de afirmación y expansión. Por todas estas situaciones, es indispensable alimentar un “yo psicológico” fuerte. Para tener un “yo psicológico” es importante:

  • Ser consciente de quien es uno en la tierra
  • Estar identificado positivamente con una identidad de nacionalidad, de familia, de círculo social y de roles
  • Tener funciones claras con noción del espacio-tiempo

El yo psicológico nos permite funcionar en esta realidad tangible a través de relaciones e interconexiones con los demás seres y objetos. Cuando el yo psicológico es sano y positivo, la persona se siente fuerte, estable, con ilusión y optimismo, con una visión clara de sus metas. También tolera la presión, la crítica, la frustración, la adversidad y el fracaso.  Este “estado” invoca suficiente fuerza y poder para avanzar hacia sus sueños y objetivos desarrollando un nivel satisfactorio de autonomía.

Cuando el yo psicológico es sano y fuerte se proyecta en relaciones satisfactorias. Este reflejo se ve en la convivencia consigo mismo y con los otros dentro del respeto, amor, espontaneidad y responsabilidad.

El yo psicológico fuerte y sano se manifiesta en una consciencia despierta de libertad para construir la propia vida. La libertad de elegir prioridades, apreciar las oportunidades y desarrollar la capacidad de asumir con responsabilidad los retos y desafíos. La libertad de hacerlo con una actitud interna de paz, poder y cooperación con el entorno. De cierta forma, el yo psicológico en su óptimo estado es quien puede asumir con poder y madurez las diferentes etapas, crisis y circunstancias para avanzar con sentido común utilizando toda la información que tiene disponible para desarrollarse satisfactoriamente.

 

Desarrollando un Yo Psicológico Positivo

En primera instancia, la familia es modelo y estímulo para desarrollar el yo psicológico sano. Factores como la aceptación, el amor, los patrones de convivencia y la comunicación son de gran influencia para que la persona desarrolle la capacidad de moldear su yo psicológico fuerte.  Cuando el estímulo ha sido positivo, la persona ha aprendido a ser ella misma sin temor; ha aprendido a valorarse, mostrarse receptiva y expresiva en su capacidad intelectual, afectiva, creativa y espiritual.

La inteligencia emocional bien desarrollada resulta esencial para el yo psicológico. Tarde o temprano todos los seres humanos nos veremos confrontados con la necesidad de curar las heridas del pasado y trabajar en las carencias que se hayan tenido para poder fortalecer nuestro yo psicológico.

Aquel que realmente quiere crecer y auto-realizarse deberá tomar la decisión de sanar y fortalecer su yo psicológico hasta poder desarrollar un nivel considerable de autonomía. Ser autónomo entonces, es poder desprenderse progresivamente de los condicionamientos instintivos y reflejos condicionados. De esta manera, poder disponer de la vida según la más profunda verdad del ser. Esto sucederá en lugar de verse “tragado” por los patrones socialmente aprendidos. Sin embargo, sí se requiere de un esfuerzo deliberado para alimentar la suficiente autovaloración para vencer los patrones atemorizantes que muchas paralizan a las personas.

 

El Yo Psicológico Frágil

El yo psicológico positivo apunta a asegurar al “yo consciente” una mayor confianza en si mismo redefinida como la libertad de actuar según las propias decisiones con lucidez, serenidad y confianza. Cuando el yo psicológico positivo es sano y fuerte, nos proyectamos como personas honestas y leales a nosotros mismos. Personas capaces de tomar responsabilidad de nuestro bienestar físico, mental, emocional y espiritual. Aparte, hacemos cosas que son buenas para nosotros mismos:

  • Aceptamos al amor, al gozo, a la crítica, al éxito, la frustración y los cambios
  • Completamos etapas, metas y círculos
  • Nos desarrollamos en una profesión, en nuestros roles familiares y sociales con entusiasmo y responsabilidad.

Si las experiencias de la vida han dañado al yo psicológico, es muy importante que la persona, a partir de que se haga consciente de esto, busque ayuda psicológica para sanar estas heridas. De lo contrario, estas experiencias debilitan su interior, y si no se tratan, el individuo se sentirá desapoderado y debilitado. Más bien, el yo psicológico frágil se manifiesta a través de las máscaras que utilizamos para disfrazar nuestros temores y carencias.

Un yo psicológico débil se oculta tras pantallas de prepotencia, soberbia, arrogancia, victimización y crítica. También de nuestros disfraces de mártir, salvador, trabajólico, perdedor, perfeccionista y todas las proyecciones desbalanceadas del falso yo.

 

El Yo Psicológico Sano y la Búsqueda del Yo Espiritual

El yo psicológico es nuestro ego sano o positivo. Su capacidad para expresar y afirmar la vida a través del cuerpo, la mente y las emociones es muy grande, incluso, es desde el yo psicológico que se emprende la búsqueda del yo espiritual.

Gracias al yo psicológico sano surge el interés de incursionar a explorar el mundo espiritual y sus posibilidades. Esto es un resultado natural de la valoración por el crecimiento y evolución que tiene el yo psicológico fuerte.