Estrés Frente al Divorcio

El estrés de los hijos frente al divorcio de los padres

No existe una respuesta predeterminada y predecible en los hijos cuando se enfrentan al estrés por el divorcio de los padres; la historia de cada chico, así como su habilidad para adaptarse a los cambios influirá en su forma de responder frente a la situación.

Los niños que atraviesan la etapa preescolar (en especial de 3 a 6 años) tienden a sentirse culpables de los conflictos de los padres y atribuyen  sus  fallas en las tareas o las contrariedades que observan en sus padres cuando no se comen la comida como algunas de las causales del conflicto entre los padres. En esta etapa , el niño muestra predominantemente un pensamiento mágico y percibe en forma distorsionada y desproporcionada la realidad; es una etapa en la que los niños se sienten vulnerables, desamparados y abandonados con facilidad, pues sus padres son la fuente de seguridad que les brinda estabilidad y percibir la separación entre ellos les hace sentir vulnerables y tristes.

En la etapa de la segunda infancia, de 6 a 12 años, los niños se dan más cuenta de que hay problemas entre los padres y experimentan dolor e impotencia pues no saben cómo reaccionar y cómo resolver lo suyo y lo de los padres. Fantasean con que sus padres se volverán a juntar y muchas veces presionan para que esto suceda. Puede ser que se resistan ante los cambios que conlleva  la inseguridad de no tener juntos a su fuente de cuidado, guía y protección.

Los adolescentes por su parte, también experimentan temores, culpabilidad, inseguridad y soledad. Es interesante que muchas veces el divorcio de los padres les haga dudar de su propia capacidad para desarrollar y sostener una relación de pareja o matrimonio al percibir que el modelo de relación de los padres fracasó.

No es verdad que todos los hijos de padres divorciados deban presentar problemas de estrés, pero sí es real que estarán más vulnerables que los chicos que han crecido dentro de un hogar estable.