Entrando al Mundo de los Ángeles

Los Ángeles, el Camino del Amor

Hoy en día, muchas historias nos hacen reconocer la existencia y presencia de los Ángeles en la Tierra. Se ha despertado el interés de conocer más sobre ellos y sobre cómo poder contactar con estas energías divinas. Quienes han aprendido a desarrollar esta relación, relatan haber encontrado una nueva forma de experimentar la vida, con más paz, alegría, paciencia y amor.

Sin embargo, antes de entrar al tema de los Ángeles y trabajar para hacer una relación con ellos, es indispensable darle una mirada a nuestro interior y aclarar nuestras intenciones primordiales. Los Ángeles son los mensajeros del amor incondicional de Dios, y esto invita a estar en disposición de querer alinear nuestra vida en la luz, sembrando y cosechando frutos de bienestar real para uno mismo y para los demás.

Es importante aclarar estas intenciones primordiales, pues hoy día existen muchos materiales y mitos acerca de los Ángeles, los cuales pueden confundir nuestra intención. Los Ángeles nos invitan a abrir el corazón para que el flujo del amor de Dios se manifieste en nuestra vida cotidiana y espiritual incondicionalmente. Nos invitan a caminar a través del camino del amor para encontrarnos con nuestro Padre superior.

¿Cómo Comunicarnos con los Ángeles?

Los Ángeles entienden el lenguaje del amor. Ellos conocen, escuchan y responden amorosamente a nuestras necesidades humanas, y a solicitud de nuestro Padre están al servicio de todos los seres humanos. Para comunicarnos con ellos, necesitamos abrir el corazón y dedicar tiempo para desarrollar esta comunicación. Cuando nos dirigimos a ellos es importante saludarles, agradecerles que son los portadores de las bendiciones divinas y seguidamente podemos hacerles nuestras peticiones.

Algunas personas se pegan a imágenes de ángeles como amuletos o fetiches y esperan ser complacidos en todas sus peticiones como si los ángeles fuesen una lámpara de Aladino. Estas personas se olvidan de que el Universo tiene sus propias leyes espirituales y que es necesario conocerlas, respetarlas y honrarlas para poder fluir armoniosamente con el flujo divino del dar y recibir.

Por otra parte, para comunicarnos con los Ángeles debemos hacerlo con sencillez, con humildad y con un lenguaje respetuoso y afectuoso, poniendo en un segundo plano al intelecto.

 

El Cerebro y la Comunicación con lo Divino

Para comunicarnos con lo divino, es necesario comprender la importancia de ejercitar la conexión entre los dos hemisferios cerebrales. El hemisferio izquierdo maneja el contenido tangible de nuestra realidad. También funciona como la central de habilidades muy importantes: el aspecto verbal, la capacidad de análisis, la lógica, lo racional, lo teórico-conceptual, los detalles y la noción del tiempo y secuencia.

El hemisferio derecho por su parte, es el que permite la percepción, valoración y comprensión del mundo abstracto: la intuición, la imaginación, la captación y expresión de las emociones, la comprensión de los valores espirituales, la existencia de Dios y del amor, de lo atemporal y de todo aquello que no podemos tocar pero que sabemos que existe. El lenguaje del hemisferio derecho es sobre todo de imágenes, mientras que el hemisferio izquierdo funciona usando el lenguaje de la palabra, el sonido y lo numérico.

Para poder relacionarnos con lo divino, necesitamos desarrollar una armoniosa conexión entre ambos hemisferios. Estos aspectos del cerebro nos hacen estar conscientes sobre como el uso del  libre albedrío puede desarrollar una comunicación y relación con Dios. Es indispensable conectar el hemisferio derecho del cerebro para desarrollar la espiritualidad y poder expandir la conexión con la divinidad.

Para comunicarse con los Ángeles, es importante abrirnos a la consciencia de la realidad inmaterial, es decir de la realidad espiritual. Esto implica dar un paso de fe en aceptar el amor de Dios manifestado a través del reino angélico.

Crecer espiritualmente supone estar dispuestos a aprender a amar a Dios por encima de todas las cosas, personas y circunstancias, aceptando que todo lo demás llegará por añadidura. Se necesita reconocer con verdadera humildad que Dios está por encima, por delante y primero que todo y que su amor es infinito, inmutable, absoluto, eterno e incondicional. Al estar conscientes de estos valores es que entonces podemos iniciar el viaje de conocimiento de los Ángeles.