El Enojo

Las emociones y los sentimientos nos afectan todo el tiempo, son parte de nuestro bagaje emocional. Los sentimientos negativos que cargamos (cólera, enojo, frustración, odio) nos arrastran a un mundo sombrío y desolado y  a veces se expanden dentro nuestro, provocando un sinfín de beneficios gratuitos.

Las emociones negativas desapoderan, quitan capacidad para crear, restan bienestar, nos alejan de la armonía, nos impiden reflexionar positivamente, nos instan a rumiar incansablemente sobre situaciones que no pueden cambiar, nos alejan de la humildad, nos anclan al pasado, debilitamos nuestros sistemas físicos por consumir tanta energía.

El enojo, representa para muchas personas la expresión de algo que no pueden controlar, poseer, obtener, conquistar, ó una  persona que se le es negada, rechazos que provienen de continuas frustraciones, etc.

Cuando el niño se enoja, es su posibilidad de expresar algo que no le agrada y en su aceptación ira poco a poco aprendiendo a lidiar con la frustración. Un adulto que se enoja es un niño activo en el berrinche legalizado. Pero esto trae consecuencias de desbalance físico, emocional y energético. El enojo no nos conduce a una solución solo la distancia más.

Aprender a lidiar con el enojo, es entrar en un proceso de aceptación inteligente que integra respeto por los límites de los otros y una intención hacia el perdón. Toda vez que algo fuera de nosotros nos enoja, es un espejo visceral de algo que está en nosotros. Poder verlo y develarlo es una oportunidad para cambiar y transformar nuestra calidad emocional.

En el enojo me atasco, en la aceptación soy humilde, en el perdón soy libre.