El Arte de la Meditación 2

¿Por Qué a Veces no Podemos Meditar?

En muchas oportunidades tenemos la intención de meditar y sin embargo hay obstáculos simples de los que no estamos conscientes que nos impiden realmente entrar en un estado de meditación.  Quizá tenemos una lista de pendientes por realizar, tenemos sed o situaciones similares que nos desconcentran.

Por ello, es importante mencionar las condiciones óptimas para meditar, que aunque parecen tan obvias, por lo mismo a veces no las tomamos en cuenta.

 

Condiciones para Meditar Mejor

  1. Permita que su cuerpo esté en calma. En primer lugar que no tenga ninguna necesidad fisiológica inmediata.  Que no tenga hambre ni sed y que no tenga tanto sueño como para que se duerma en vez de meditar.  Es recomendable tomar agua antes de la meditación, ya que al meditar hay movimientos energéticos.
  2. Elegir un lugar adecuado libre de interrupciones en el que se sienta cómodo y seguro.  Algunas personas prefieren estar en una habitación con cortinas cerradas, pero en realidad no es indispensable.
  3. Por otra parte, es importante que esté cómodo sin ropa apretada, sentado en un lugar donde se sienta confortable y relajado.  Puede sentarse en su propia cama, en un sofá, en una silla con respaldo, en un cojín y de preferencia con la columna vertebral recta.  No es recomendable meditar acostado pues se corre el riesgo de dormirse.
  4. Escoja un lugar en el que idealmente no hayan distractores ni visuales ni auditivos (como por ejemplo radio, televisión, etc.). Puede escoger música tranquila para fondo para que ésta le ayude a entrar en un estado meditativo.  Si usted está escuchando una meditación guiada, ésta generalmente traerá música de fondo.
  5. Disponga al menos de 20 minutos para meditar. Las meditaciones guiadas traen su propio tiempo estipulado, pero si usted medita sin guía entonces será necesario que reserve un tiempo sólo para usted, sin asuntos pendientes qué resolver.  El horario de meditación varía de persona a persona.  La mayoría encuentra ideal meditar temprano en la mañana para tener un día con mayor bienestar.  Sin embargo, esta no es una limitación. Hágalo a la hora en que pueda de disponer de tiempo y calma de acuerdo a su propio horario.

 

Meditación y Respiración

Para dar inicio a la meditación, puede empezar cerrando sus ojos y tomando varias respiraciones profundas mientras va relajando poco a poco su cuerpo.  Existen muchos métodos de relajación, y con cualquiera que utilice siempre será necesario ir pausando y profundizando la respiración para que el cuerpo y la mente se aquieten.

Durante la meditación en sí, ya no es necesario que le preste atención deliberada a la respiración, pues la mente y el cuerpo tendrán un ritmo pausado para continuar por sí mismos durante el proceso.

Al concluir la meditación se recomienda tomar varias respiraciones conscientes y enérgicas, dándose golpecitos en brazos y piernas suavemente, moviendo también manos y pies.  Todo esto con el fin de despertarse plenamente.

 

El Tema de la Meditación

Previo a iniciar la meditación tenga claro sobre qué quiere meditar.  Muchas personas al entrar en estado de meditación no saben sobre qué meditar, y esto las aburre o desespera y salen de la meditación sin muchos beneficios.  Puede meditarse sobre cualquier tema, dejando que las ideas y las sensaciones fluyan en usted. Si usted está siguiendo una meditación guiada este paso ya no es necesario.

Usted puede elegir meditar sólo para relajarse, en cuyo caso será muy conveniente que ponga toda su atención a cada parte de su cuerpo que se va relajando para observar el proceso y estar consciente de éste.

Puede escoger una frase para meditar cada día: valores universales y espirituales, enseñanzas, y muchos más aspectos.

Al salir de la meditación, si encontró algunas ideas valiosas o vio algo sobre algún tema que no había considerado, le resultará útil tener lápiz y papel a la mano para no perder estos contenidos.