Meditación Visual

Meditación Visual

Hay una cualidad en los objetos y seres que habitan en este mundo de provocar en quien los percibe de cualquier manera un placer de lo sentidos, espiritual o intelectual. A esta cualidad le podemos llamar belleza. ¿Qué hace un objeto o ser bello? Se dice que la belleza es una cualidad inherente, propia del mismo. Pero, ¿cómo podría algo ser bello sin alguien consciente que lo disfrute?

Aristóteles decía que que la belleza era la armonía de las partes con su todo. A pesar de la diversidad, una proporción en el objeto que represente en quien lo percibe unidad. Sin embargo hay escuelas filosóficas que nos dicen que la belleza puede ser subjetiva. Si la idea de belleza de cada quien creada por la experiencia individual hace que se construya un modelo de patrones, nadie tendría la misma percepción de lo que es bello.

Más allá de la subjetividad, se necesita cierta habilidad para estar abiertos a esta belleza. Cuando nos encontramos en paz, perceptivos y en armonía es más fácil asombrarnos. ¿Qué sería de nosotros sin poder sentir placer por lo que vemos, escuchamos o sentimos? Ser capaces de percibir toda la belleza que nos rodea incrementa el sentimiento de valor en nuestras vidas. Nos hace parte de una unidad. Nos conecta con el mundo. Somos los espectadores que disfrutamos de lo que existe, de la creación. Somos la audiencia de un ser supremo que nos motiva, con todo lo que hay a nuestro alrededor, a asombrarnos.